sábado, 29 de noviembre de 2008

Dejando huellas


La violencia es un círculo vicioso que deja huellas imborrables en los seres humanos que tienen la desgracia de padecerla. Pero a pesar de que este problema parece no tener fin, a lo largo de nuestras vidas, debemos pasar por pruebas que nos ayudan a fortalecer nuestro espìritu.

En aquellos momentos en que nos hemos preguntado ¿Dios, por qué a mí? Recordemos que no es culpa de él, lo que nos sucede, ni del estrés o el trabajo. La responsabilidad de salir a flote y pedir ayuda es sólo de nosotros.

Seamos parte de la solución, no respondamos las agresiones con agresión, resolvamos todo de manera inteligente, mediante el diálogo se puede avanzar mucho e incluso mejorar las relaciones.

Somos los llamados a cambiar el rumbo de nuestra existencia, a luchar por nosotros mismos y si hemos sufrido es mejor pensar que nadie más debe pasar por lo que tu viviste.

La mejor manera de luchar contra los golpes, es denunciando el hecho.
No te calles, no dejes que la violencia te marque.

1 comentarios:

Jao dijo...

Tiene razón!!! el q de niño fue maltratado, por lo general, maltrata de adulto... pero solo los que tienen conciencia buscan cambiar la historia, y piensan "si me maltrataron y no me agrado ese echo, porque hacerle lo mismo a mis hijos?" eso es lo que la gente deberia pensar. terminar con el circulo de violencia.... Felicitaciones!!!